¡Qué desilusión, don José Manuel!



Hace cuatro años tuve el desliz intelectual de creer en su discurso, de dejarme embobar por sus palabras, por sus ideas y por sus proyectos. Hace cuatro años tomé el lapicero en la urna electoral y marqué la casilla con su fotografía... le di mi voto.

Que desilusión me he llevado desde entonces.

Todo lo que habló, todo lo que dijo, lo que propuso, lo que ofreció, todo se quedó guardado en el mismo estañón en el que los Arias tienen escondida su conciencia.

Verle plegado al bloque oficialista para aprobar las leyes del TLC, los proyectos oficialistas (sin importar arte ni parte) o dando su apoyo irrestricto a don Francisco Antonio Pacheco para que se entronizara en el puesto de Presidente Legislativo, fue espantoso.

Sus actuaciones solo han dejado un pésimo sabor de boca en mí.

Pero justo cuando creí que ya esa pesadilla había terminado; justo cuando tras verle traicionar al Partido Unión Nacional, no reparó en coqueteos con el Partido Unidad Social Cristiana, para al final postrarse a los pies de Liberación Nacional... sale con esta triste despedida a su desafortunado paso por la Asamblea Legislativa... vota por Ofelia Taitelbaum para el puesto de Defensora de los Habitantes, y aun peor, de forma cobarde no lo acepta públicamente, cuando es evidente que usted fue uno de los siete diputados que facilitaron la atroz acción de ayer.

Don José Manuel, quién mejor que usted, que ya ocupó ese importante cargo, para saber que ahí se requiere de alguien con suficiente independencia política y carácter, para poder funcionar como el contrapeso al poder formal del Estado. ¿Qué independencia ofrece doña Ofelia? ¿Qué empatía tendrá con los mas necesitados, para quienes la Defensoría es casi su tabla de salvación ante las oleadas de la realidad en que viven? ¿Cuál será su posición cuando los Arias la llamen para dictarle línea?

Realmente lamentable don José Manuel, que al final, la entereza moral y solidez ética de don Mario Echandi, no hiciera mella en su propio carácter. Lamentable que al final, usted solo es como otros tantos, que no se sonrojan actuando en clara contraposición a sus palabras. Lamentable que desperdiciara mi voto, creyéndole a alguien como usted.

¡Qué desilusión, don José Manuel!

Rodrigo, no te murás


Estos días me han dado un vuelco al corazón, don Rodrigo Carazo Odio, está grave en el hospital, luchando contra la adversidad luego de severos procedimientos quirúrgicos que buscaban corregir algunos problemas en su corazón.

¡Ay ese corazón grande! ¡Ay ese corazón que tanto ha amado a esta Patria! ¡Ay ese corazón lleno de comprensión y de paciencia para con sus compatriotas, que no siempre han sabido valorarle!

Ese corazón hoy le tiene al borde de la vida... no de la muerte, porque una persona tan enorme como don Rodrigo, jamás morirá.

Pero hoy quiero pedirle, a la distancia, a través de las ondas mágicas que nos unen como seres humanos, que por favor, ¡no te mueras!

No porque sería darle un gusto inmerecido a alguien de quien vos has sido el mayor de los críticos, permitiéndole presidir tu funeral de Estado y convertirlo en otro show más para su propio ego.

No porque en plena campaña electoral, en un proceso en el que el pueblo está comiendo basura mediática y requiere de la sabiduría de estadistas como vos y si te vas, nos privarías de ese mensaje.

No porque tanta gente que te quiere, tu familia, tus amigos y quienes solo hemos sido admiradores de tu inteligencia, de tu entereza y de tu carácter por tanto tiempo, nos sentiremos profundamente tristes por tu partida.

Te pido que no te vayas aun, porque el hueco que dejarías en el corazón de la Patria, sería enorme.

Desde 1978, cuando a mis 8 años de edad te conocí, no he dejado de apreciarte. Y por tantos años de amor a la distancia, Don Rodrigo, te envío mis mejores energías y mi ferviente deseo de que superes también esta lucha, como tantas otras has vencido en tu vida. Estamos esperándote aquí afuera.

El mejor regalo para mamá



En vísperas del Día de la Madre, muchos estarán en carreras, de tienda en tienda, buscando el mejor traje, la crema anti-edad más apropiada, la gargantilla que más se ajuste a la realidad de la billetera, o talvez las flores que expresen de la mejor forma, mi sentimiento hacia la mujer más importante en la vida de cualquier ser humano sobre el planeta: nuestra madre.


Otros buscarán en cambio aprovechar las ofertas de los grandes almacenes de electrodomésticos, para proveer a mamá de mejores herramientas, para facilitar su vida diaria: la lavadora de tanque horizontal que ahorra electricidad, la plancha de última tecnología que mata todas las arrugas, o la aspiradora con sistema de vapor que no deja partícula de polvo sin vaporizar por donde pasa.


La forma como vemos a nuestra madre, define para nuestra vida diaria, la forma en que vemos a todas las mujeres del mundo. La psicología ha encontrado la relación intrínseca entre esta visión infantil que creamos de la mujer, y los modelos mentales que empleamos luego, de adultos, para generar relaciones interpersonales con quienes comparten su mismo género.


Es así como, quienes aun ven – o recuerdan – en sus madres, a una suerte de “colaboradora del hogar”; que siempre arregló mi cama, tenía mi ropa limpia, aplanchada y ordenada en mi armario; recogió todo lo que yo iba dejando botado por la casa, para ponerlo en su lugar; me cocinó los más ricos platillos, manteniéndolos a la temperatura perfecta para que yo, sin importar la hora a la que llegara, los recibiera, servidos de su propia mano, como recién salidos del horno; en fin, alguien que siempre está disponible para atender oficios que probablemente yo no hago bien o no me gusta realizar, son incapaces de verse a si mismas (en el caso de las mujeres), o de ver a las mujeres en general, como más que eso, empleadas domésticas a tiempo completo y sin paga.


Se que a muchos les parecerá extremista esta generalización de los modelos mentales que rigen primordialmente nuestras relaciones con la mujer, pero es increíble ver hoy en día, entre nuestros amigos o familiares, entre nuestros compañeros de trabajo o nuestros vecinos, personas que consideran normal y adecuado que la mujer que sale a trabajar a diario, lo haga porque ahora es necesario colaborar con la manutención del hogar. Por eso, ese trabajo no la exime de sus responsabilidades en la casa: los oficios domésticos, la tutoría escolar de sus hijos, etc. Existen tantas personas que son incapaces de pensar en que la mujer trabaja para realizarse profesionalmente y con ello desarrollar una parte importante de su personalidad y de su esencia como ser humano, que uno se asusta. Existen tantas personas, incluidas mujeres, que consideran irracional tan siquiera cuestionarse si las taras del hogar deben distribuirse equitativamente entre todos los miembros de la familia, de acuerdo a sus propias posibilidades, sin importar si son hombres o mujeres, que uno de verdad se pregunta qué está pasando.


De este modelo mental que convierte a la mujer en un objeto, es terrible y lamentablemente sencillo cruzar al umbral de la violencia y asumir un rol en círculos de violencia doméstica. No me refiero necesariamente a la violencia física, que existe y que con tristeza debemos admitir que es mucho más común de lo que estamos dispuestos a reconocer, sino a todos los demás tipos de violencia, más sutiles, menos ruidosos, que no dejan marcas tan visibles y que también carcomen el seno de las familias y con ello de toda la sociedad costarricense.


La violencia patrimonial, por la que todas las posesiones de la familia están a nombre del “hombre de la casa” y es él quien toma las decisiones sobre el tema, sin importar las consideraciones el resto de la familia, es generalizada. En algunos casos, este tipo de violencia llega al extremo de que las mujeres de la familia que trabajan, ceden sus salarios íntegros a un fondo administrado por el “jefe de hogar”, quien lo distribuye a su antojo, sin considerar para ello las necesidades o deseos de quienes lo ganaron. Hay mujeres que admiten recibir solo el dinero necesario para llegar a sus trabajos y regresar a sus casas, asumiendo como lógico o evidente, que no son capaces de administrar su propio dinero.


Y ni que hablar de la violencia psicológica, por la que se hace creer a las mujeres, a punta de frases violentas y llenas de veneno, que son seres inferiores que no merecen ser tratados como iguales, que su destino es tener hijos, criarlos y atender las necesidades de sus parejas, y que su trabajo no merece reconocimiento porque es parte de sus obligaciones naturales, por haber nacido mujer.


Yo se que cuando se leen estas cosas, uno tiende a espantarse y a pensar ¿dónde sucede esto, que barbaridad? Pero esa reacción es un recurso barato para no admitir la realidad de que, en mayor o en menor medida, estas relaciones enfermizas me afectan a mi directamente, sea como víctima de la discriminación y la violencia, o como agresor y ejecutor de estos modelos erróneos, o que gente a mi alrededor, muy cercana, padece estas pesadillas en su vida diaria.


El mayor problema es que, mientras no tomemos conciencia de lo común que es convertir a la mujer en un objeto, ya no digamos sexual – tarea que la publicidad no deja de practicar a diario, solo basta ver pasquines como La Teja para comprobarlo – sino de muchos otros tipos, empleada, servidora, criadora de hijos, etc., nunca superaremos el modelo que, a veces de forma inconsciente, rige nuestras acciones, las de hombres y las de mujeres, porque el modelo que hemos aprendido de que la mujer es un ser inferior, nos afecta indistintamente de nuestro género.


Es por eso que hoy, quiero proponerles, con todo respeto y cariño, hacerle el mejor regalo a nuestras madres, no importa si están con nosotros o ya nos ven desde el Cielo, es un regalo de amor, por una mujer que desde que nacimos marcó nuestras vidas: revisemos la forma en que vemos a las mujeres, revisemos lo que creemos y sentimos de ellas, si les asignamos papeles o roles dentro de nuestras vidas, sin considerarlas como seres humanos íntegros, con deseos, aspiraciones y proyectos de vida. Revisemos si, cuando llegamos a nuestras casas, asumimos sin pensarlo mucho, que nos corresponde de inmediato asumir el rol de empleada doméstica, o en el caso de los hombres, nos sentamos a ver televisión, asumiendo que las mujeres de la casa se encargarán de lo demás. Revisemos los modelos que estamos inculcando en nuestros hijos, lo que le estamos enseñando como válido, los roles que ellos ven asumir a su mamá y a su papá.


Regalemos a nuestras madres, nuestro respeto y admiración por la mujer, por ellas, nuestras mamás, y por todas las demás mujeres en nuestras vidas, ustedes mismas si son mujeres. Regalémonos a nosotros mismos en este Dia de la Madre, un cambio sincero de actitud frente a la mujer en la sociedad y en nuestra vida. No mas menosprecio o discriminación, no mas paradigmas patriarcales que impidan ver a las mujeres como compañeras de vida. Si tienes problemas de violencia de algún tipo, regálate ayuda, busca quien te apoye para superar ese círculo y darte respeto o respetar.


Hagamos el regalo más grande a nuestras mamás, regalémosle amor de verdad, amor manifestado en el respeto y en la aceptación de que la mujer es un ser humano valioso, que no tiene por qué encasillarse en ningún rol, ni convertirse en ningún objeto que se acomode a mis necesidades. Amor puro y verdadero.


Feliz día de las madres a todos y a todas.


Se nos fue Benedetti


Hoy, tras darse de golpes con la odiosa muerte, que desde hace años lo agarró por los pulmones, intentando ahogar la vida que este uruguayo insigne vivió al máximo, murio a los 88 años de edad visible (porque alguien de su talla tiene una vida inagotable que lo trasciende), el novelista, el ensayista, el editorialista, el escritor de teatro, el sublime poeta, pero sobre todo el ser humano extraordinario Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia.

Un hombre incansable en su intento de abrazar a los latinoamericanos, para traspasarlos con su terrible espada de la consciencia y permitir que esa herida abriera un espacio para la manifestación de una raza que siempre le quedó debiendo el abrir los ojos frente a su propia grandeza y hacerse con un puño con el mundo que nos pertenece.

Cuando Serrat se rindió a sus pies y nos regaló aquel inolvidable manojo de poemas cantados "El Sur también existe", hincó a todo el mundo al mismo tiempo, ante un poeta sensible, pero ante todo repleto de una visión de un mundo más justo y solidario, de un ser humano más consciente y compasivo y de una latinoamérica más segura de si misma, visión que se salía por sus venas de tinta cada vez que posaba su pluma sobre un papel.

Por su amor por los demás, se sumó a las filas de los movimientos populares de su país, buscando reivindicar al ser humano al que veía sufrir a diario. Por sus ideas tuvo que abandonar al Uruguay que tanto amaba y por sus ideas siempre ha sido criticado, incluso en nuestros días, por esos corazones estrechos, que no soportan que se les retrate abusando de los demás.

Hoy se nos fue Mario, pero también se mudó a vivir para siempre en nuestras mentes y en nuestros corazones. Para siempre Mario vivirá con nosotros, porque su honestidad y amor para describirnos, a sus prójimos, se ha escrito con letras de oro en el libro de la vida.

Adiós y bienvenido Mario, estás en tu casa (en las dos)

Allende
Mario Benedetti (Uruguay, 1920)

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que concretar todos los odios
y además los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse son el pueblo

Triunfo de la tolerancia

Debo admitir, de principio, que el gobierno actual no me mueve ni una partícula subatómica de buen ánimo, sin embargo, el pasado 25 de marzo se publicó en La Gaceta, un Decreto Ejecutivo (34399-S) que, debo reconocer, es un verdadero triunfo de la tolerancia y del respeto hacia las personas, y se convierte en una muestra más de la madurez que está adquiriendo la sociedad costarricense.

En ese decreto, se declara el 17 de mayo, como el Día Nacional contra la Homofobia.

La homofobia es la aversión obsesiva de una persona hacia otra, por el solo hecho de su orientación sexual.

La humanidad ha tenido que transitar un largo camino para sacudirse de los miedos que le produce a las personas, relacionarse entre sí. Larga también es la lista de diferencias que han sido castigadas a través de los años: el origen geográfico, el color de la piel, el sexo, el tamaño, la forma de pensar, la manifestación de su espiritualidad, los usos y costumbres, la cantidad de posesiones materiales… y ni para qué seguir, porque no acabaríamos nunca.

Lo lamentable es que a estas alturas, luego de tantos siglos de civilizaciones modernas, no hayamos proscrito esta lista y cualquiera similar a esta.

No es aceptable que hoy, en el año 2009, en la Costa Rica del siglo XXI, se discrimine a un ser humano porque nació mujer; porque su nacimiento sucedió al norte del Río San Juan; porque no profesa el cristianismo; porque decidió creer en el amor, sin condiciones; porque algo le hace diferente a los demás.

Al ser humano no se le puede poner valor, no somos objetos, no se nos puede disecar para determinar cuánto cuesta cada uno de nuestros componentes, porque nuestra verdadera esencia, esa que nos convierte en quienes somos, es invaluable. Valorar a un ser humano, es en si mismo un acto inhumano.

Medir a quienes me rodean en función de cuánto se parecen a mi o de las coincidencias intelectuales que nos unen, es convertir a la persona en un objeto al que puedo poner precio, del que puedo decir vale más que Fulano, porque es hombre, o es mejor que Sutano porque viene de buena familia. Estas desnaturalizaciones de la persona, nos rebajan y nos ultrajan a nosotros mismos, porque solo hablan de los enormes miedos que tenemos dentro.

Porque a fin de cuentas, la discriminación, no importa la razón o justificación que tenga en la superficie, en el fondo es solo la manifestación del miedo que nos da aceptar una diferencia, por el pavor que nos provoca compartirla. Los fuertes discriminan a los débiles, por el miedo que tienen de perder su fuerza y volverse como aquellos. Los que tienen poder económico discriminan a los desposeídos, por el miedo de perder sus posesiones y caer en la pobreza. El miedo es el resumen de toda discriminación.

No tenemos por qué fomentar el miedo en nosotros o en los ambientes en que nos desenvolvemos. Tenemos que hacer esfuerzos conscientes por revisar, no solo nuestros actos, sino nuestros pensamientos. Muchas veces nuestros miedos vienen heredados de nuestras familias o de los entornos en los que crecimos, los validamos de niños y nunca los revisamos, actuando de acuerdo a modelos mentales oxidados que incluso puede que no representen nuestra forma de pensar actual. Por eso el esfuerzo debe ser consciente, debe ser una revisión constante de lo que pensamos, de lo que decimos y de lo que hacemos.

Esta declaración del 17 de mayo como el Día Nacional contra la Homofobia, es una acción esperanzadora para quienes aun creemos que un mundo cada día mejor, es posible.

¿Y el pan, don Oscar?


Veinte años ha, que en Oslo, don Oscar Arias recibía el Premio Nobel de la Paz.

Una medalla, un certificado y algún dinerillo fue a recoger don Oscar a aquellas gélidas tierras del norte de Europa. Un país entero celebraba a sus anchas el honor, que a través de su presidente, sentían que el Comité del Nobel estaba haciendo a un pueblo entero.

No tardamos mucho en comprender que don Oscar sacaría un buen jugo de la medallita, y que no habría oportunidad en la que nos dejara de recordar el honor que para Costa Rica significaba que él se hubiese hecho con el Nobel. Cruel forma de bajarnos del podio de Oslo para depositarnos sin ningún cuidado en nuestro terruño, que de pronto se hizo tan pequeño para el señor Arias.

Y cuando se cansó de sacar de paseo la medallita, como si fuera reliquia de la Edad Media, regresó por mas. Y que caro nos ha salido su regreso; torció el brazo a nuestro Poder Judicial, para que reinterpretando la Constitución, le dieran su bendición al refrito de su primer gobierno; torció el brazo a nuestro amado y respetado Tribunal Supremo de Elecciones, para que cerraran los ojos frente a las irregularidades de un proceso electoral en el que mandó el dinero, estrategia del oro que aplicara luego en el famoso referéndum del 7 de octubre del 2007; torció el brazo a nuestro Primer Poder de la República, para que por medio de mañas y tecnicismos, aprobaran un combo de leyes que dieran y repartieran todas las promesas y compromisos que hizo para la campaña del SI, claro del si les regalo todo lo que no es mío... bien caro nos ha salido que el Premio Nobel de la Paz dirigiera nuevamente sus ojos a su tierra natal.

Lo cierto es, don Oscar, que de paz no se vive. La gente necesita comer, necesita vestirse, necesita trabajar. Los costarricenses necesitan un entorno seguro, en el que desenvolverse y en el que puedan aportar, sin miedo, su mejor esfuerzo por el país. Nuestros niños y jóvenes, necesitan un futuro en el que creer y confiar, para fijarse metas, para trabajar en la consecución de sus sueños, no apologías de maldiciones bíblicas en las que a punta de ofrecer reses desnutridas ha acabado con las buenas intenciones de la sangre jóven de nuestra tierra.

No don Oscar, a veinte años de que usted viviera la mayor inyección de vitaminas a su ego, los costarricenses no podemos seguir comiéndonos el discurso que pronunció en aquella ocasión, no solo porque ya no llena nuestros corazones (ni nuestros estómagos), sino, sobre todo, porque usted ahora utiliza una versión light, muy a propósito de sus actuales intereses, olvidándose por completo de lo que en aquella ocasión decía sobre el apoyo a regímenes que atentan contra los derechos humanos de sus pueblos, porción de carne roja que ha sustituido por los regalo$ de China, o lo que decía sobre el respeto a la naturaleza como bien prestado que pertenecía a las generaciones futuras, y que como ensalada opcional de esa dieta, ha hecho a un lado para que sus amigos extranjeros zanjen nuestras tierras y se lleven nuestros tesoros.

Mejor hubiera sido que la cuerda del reloj nobel, le hubiese durado un poco más, para que sus vuelos siguieran llevándolo a tierras lejanas de la nuestra, a donde nada bueno ha venido a hacer con su regreso.

Publicado en La Prensa Libre del 17/12/2008

El legado de Bush


Ya decían nuestros abuelos que para verdades el tiempo.

En el ocaso de su administración, George W. Bush ha visto como la montaña de mentiras armadas en torno a Al Qaeda e Irak, se han derrumbado, una tras otra.

Ya hace unas semanas aceptó que uno de sus "mayores errores" (calificado por él, por supuesto), fue aceptar los informes de inteligencia que hablaban de armas de destrucción masiva en suelo iraquí.

Esta semana hemos visto las denuncias que han surgido por los miles de millones de dólares que, en teoría, han sido invertidos en la reconstrucción de Irak, sin que hayan llegado a su destino. Se estima que Estados Unidos ha invertido más de 100.000 millones de dólares en labores de reconstrucción, y la factura aun no termina de inflarse. De esta cantidad tan impresionante, al parecer la mayor parte ha alimentado la maquinaria burocrática del Pentágono y las mentiras necesarias para cubrir sus propios errores.

Lo cierto es que la Administración Bush deja un negro legado en el mundo, pero sobre todo un negrísimo testimonio de ineficacia y estupidez en una tierra que sigue hoy por hoy, sometida a un infortunio que parece no tener fin.

Estados Unidos no ha logrado establecer un sistema democrático sólido en las tierras invadidas, porque ni siquiera ha encontrado la llave del entendimiento para las fuerzas internas en conflicto que desangran a la población civil que sigue a merced de la violencia y las armas traídas del extranjero para su defensa y que al final se han convertido en cuchillo para sus propias humanidades.

El número vergonzoso de muertes en la población civil iraquí, que según cálculos conservadores ronda ya el medio millón de seres humanos, es inaceptable. El saber que ese número sigue en aumento día tras día, solo nos mueve a la denuncia y a la solidaridad con un pueblo que no pidió un salvador, que no aceptó su presencia en su casa y que ahora exige su retiro inmediato.

El legado de Bush, un legado de muerte, de destrucción y de sinrazones, dará mucho que hablar a la historia.

Cuidado con ARGOS





Cuando Hera se hartó de las infidelidades de Zeus, llamó a uno de sus mejores guardianes, para que vigilara a Io, una de las ninfas a las que Zeus "visitaba", para evitar que éste se le acercara. Ese guardián era un monstruo con 100 ojos, que se llamaba Argos y cuya principal virtud era que siempre tenía ojos abiertos y atentos, es decir, no todos dormían al mismo tiempo. Zeus, deseoso de recuperar su tiempo de "ocio" con Io, envió a Hermes a solucionar la situación. El dios mercúreo se disfrazó de pastor y le contó a Argos historias tan aburridas, que todos sus ojos se cerraron, momento que aprovechó para matarlo. Hera, como homenaje a su fiel servidor, tomó los ojos de Argos y los puso en una hermosa ave: el pavo real, así Argos quedó inmortalizado en la tierra para siempre.

Parece que le llegó la hora a la competencia de calidad en la televisión nacional.

En estos días se conoció la apertura de un nuevo canal de televisión, CANAL 9, propiedad del magnate de la comunicación mexicana Raimundo Alonso Sendino, que en una jugada realmente magistral, ha encargado la dirección creativa de dicho proyecto a uno de los genios de la televisión moderna, Epigmenio Ibarra, que con su empresa Argos Comunicación, es una verdadera garantía de calidad, de creatividad y de dinamismo, características que no siempre vienen juntas en nuestros canales tradicionales.

Argos Comunicación es la responsable de todo un movimiento de renovación del concepto de telenovelas en México, sustrayéndose de las historias tradicionales de ese género, introduciendo elementos de tecnología y producción de primer nivel, y llevando productos de gran calidad a la televisión mexicana y más recientemente a la teleaudiencia norteamericana. Su sello de genio y calidad también está presente en Capadocia, la serie que HBO transmitió hace poco, que ha sido no solo alabada por la crítica, sino que ha reicibido importantes premios por el trabajo grandioso logrado. También es responsable de series de gran impacto en latinoamérica, como Zapping Zone, producida para el Canal Disney Latino.

La propuesta que nos traen a Costa Rica no podía ser menos interesante. La idea del canal es propiciar la producción nacional, que apoyando al talento nacional, responda a las necesidades particulares del mercado costarricense, en lugar de traer productos pensados para otras culturas que tanto daño producen en nuestra ideosincrasia. Solo con echar una mirada a la página en internet del canal (www.canal9teve.com), que utiliza el 'vos' en la redacción de sus textos, es una señal inequívoca de que algo diferente se nos está presentando.

Actualmente se está invitando a toda la gente que tenga ideas sobre programas, a que las suban a su página web, y busquen una oportunidad en la programación del nuevo canal. Esto es una muestra más de la forma abierta y de avanzada de utilizar los medios disponibles para llevar adelante las ideas más innovadoras, sin importar su procedencia, eso es parte de la cultura Argos.

A nuestros canales tradicionales, REPRETEL y TELETICA, mucho cuidado, Argos ha puesto sus ojos en Costa Rica, y cambiará definitivamente la forma en que hemos visto televisión en el país.

God save Obama


15/11/2008

Si algún buen momento existió en la historia para robarnos el clásico saludo al Rey Gobernante del Imperio Británico, es este.

Si alguien requiere de todo el apoyo necesario para completar sano y salvo su mandato, ese definitivamente es Barack Hussein Obama, el flamante presidente electo del Imperio Norteamericano. Y cuando me refiero a todo el apoyo, estoy incluyendo a toda la ayuda sobrenatural que pueda agenciarse.

Porque si algo debemos admitir es que, aparejado al cambio evidente en la mayoría de la población norteamericana, que ha logrado sacudirse de paradigmas y modelos mentales superados, para darse la oportunidad de pensar diferente y de atreverse al cambio, también se ha observado en algunas minorías de esa sociedad, el endurecimiento de las posiciones extremas de la ultra-derecha racista de siempre.

Existen quienes, en el mismo corazón de los Estados Unidos, no están para nada conformes con el resultado de las elecciones y que harán lo que sea necesario para no verse gobernados por alguien a quien sienten inferior e incapaz de ocupar la silla presidencial americana.

Obama encierra la suma de los sueños del mundo entero por un planeta diferente, más justo y más orientado al respeto del ser humano. La sola idea de que un Estados Unidos más solidario y menos interesado en afanes imperialistas sea posible, levanta los ánimos hasta de los más incrédulos.

Por mi parte, grito fuerte al cielo: GOD SAVE OBAMA, porque creo en que un mundo mejor es posible y estoy seguro de que Barack será un agente protagónico en ese cambio.

Diario de la tormenta

7/10/2008

El próximo lunes iniciaré 6 meses de quimioterapia con la intención de eliminar cualquier resto de cáncer de mi cuerpo.

Ante semejante acontecimiento, he decidido iniciar un Diario, al que los invito de corazón. No es un diario fácil y frívolo, probablemente no sea alegre, pero será todo lo que soy de ahora en adelante.

Está en esta dirección:

http://diariodelatormenta.blogspot.com/

Pobre Pancho

3/10/2008

A Rodolfo, allá donde aquellos...

Mañana se celebra el Día de San Franciso de Asís, Pancho para los que lo conocemos desde güila.

Y aunque Rodo murió en abril, es esta la fecha que me lo recuerda año tras año, porque me recuerda tantos sentimientos que nos unieron por años, que es como si nunca se hubiera ido. Bueno, nunca se fue.

Rodo y yo entramos al Kindergarden del Colegio María Inmaculada en marzo de 1975. Desde entonces y por doce años, fuimos testigos de todo lo que se hace en nombre del pobre Pancho, a costillas de él y totalmente al margen de sus enseñanzas.

Siempre nos sentimos profundamente indignados por la soberana hipocresía de las monjas del colegio, pertenecientes a una orden franciscana, que gritaban a los cuatro vientos la importancia de cumplir con el voto de pobreza de Pancho, a cuyo nombre nos quitaban todos esos detalles para los recuerdos de nuestra escuela y colegio, como fiestas de graduación, anuarios y demás, ya que esos símbolos suntuosos iban contra los principios Panchísticos, pero en cambio, estrenaban carro del año todos los años, siempre había un viajecito a ver al Papa en Roma y de paso algunas visitas de negocios a Alemania para que las monjas germanas, que parece son muy papudas, soltaran la plata con la que pagaban sus humildes gastos personales... en fin, la pobreza era un voto que en realidad nunca les explicaron con peras y chayotes a las monjitas...

Ay Rodo, como se nos hinchaba el hígado con aquellas inconsecuencias, como queríamos decirles todo lo que pensábamos de ellas, todo lo que nos indignaba su actitud mojigata y farsante... bueno, algún día vos te diste el lujo de soltarles alguno que otro de estos pensamientos, en aquel traspaso de poderes del gobierno estudiantil que pasará a la historia...

Hoy no estás físicamente conmigo Rodo, pero te sigo sintiendo junto a mí, cagándome por ser tan cándido y por dejarme embaucar de cualquiera, pidiéndome que me hiciera cargo de mi vida, que buscara imponerme disciplina... vaya discusiones nos dimos sobre la necesidad de la disciplina en la vida... nunca llegamos a nada, aunque yo siempre supe que tenías razón.

Pues ante la inminente celebración del día de Pancho, quiero enviarte un fuerte abrazo y mi ruego para que dejes las moradas eternas, aunque sea por un ratico, para que vengas y les jales las patas a las monjas, que bien se lo merecen.

Vos sos la luz Rodo, vos sos la luz.

Perdiendo la fe en la justicia


3/10/2008

Hace unos días tuve la lamentable experiencia de escuchar al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, don Luis Paulino Mora, decir a viva voz y me atrevo a pensar que hasta con orgullo, que la ética no es necesaria para aplicar justicia.

Talvez el pilar fundamental de toda sociedad democrática es el Poder Judicial. Uno como ciudadano puede aguantar que los presidentes sean un hatajo de mentirosos y fanfarrones que se aprovechan de las grandes mayorías para ubicarse en un puesto que les permita accionar desde el Estado con la intención de entregar los recursos de todos a sus propios y particulares negocios privados. Puede uno soportar también que los diputados que prometieron representarnos casi haciendo un pacto de sangre y fuego con el pueblo, al final, en el mejor de los casos, siguen el ejemplo del Presidente, para llenar sus propias buchacas con favores y prebendas del Estado al que desguasan... pero lo que si es insoportable, es que la Institución que ha sido pensada para escuchar nuestros reclamos y más allá de cualquier posición personal, de beneficio subjetivo y solo pensando en el respeto a la ley, al Ser Humano y a la Sociedad deje sus principios de lado para someterse ante el poder político o económico, sin ética, sin valores, sin respeto alguno por el Estado y la Sociedad que los justifica.

Que el mismo Presidente de nuestra Corte nos diga que la ética para él es solo un artículo suntuario que al final adorna una de las repisas de su enorme oficina pero que no tiene cabida en el momento en que toma decisiones como jerarca máximo de la justicia costarricense, eso es no solo inaceptable sino que es muy doloroso.

Nos dice a viva voz lo mal que andamos como sociedad, lo mal que lo hemos hecho como ciudadanos, porque hemos permitido que una Institución insigne y emblemática como esta se convierta en un cajón de ropa sucia de intereses políticos que nada tienen que ver con la ética pública y mucho menos con la justicia.

A don Luis Paulino, solo nos queda recomendarle darse una vuelta por el Parque de su natal Puriscal, para ver si aquellos aires de campo, del campo con el que fue criado, le recuerdan el tezón y la rectitud con que sus padres le criaron, tal vez un socollón en las escaleras de la vieja Iglesia Puriscaleña, le hagan sacudirse de tantos malos bichos que se le han encaramado...

Es solo una recomendación...

Esperanza

3/10/2008

Tal vez el mayor engaño que nos reporta esta existencia es la esperanza...

Y antes de que acribillen diciéndome lo amargado que soy y otras cosillas menos agradables, mejor me explico.

Es evidente que la esperanza nos acompaña, desde que somos inconscientes a ella, hasta que la muerte nos libera de su mandato. Es talvez el hilo conductor de nuestras vidas.

Si no fuera por la esperanza, cuando abrimos nuestros ojos al hostil mundo que nos encuentra de frente al salir del acogedor vientre de nuestras madres, cerraríamos de nuevo los ojos y nos dejaríamos abrazar por la muerte... porque el cambio ha sido tan violento y tan absoluto, que solo la esperanza de que todo mejore puede ayudarnos a seguir adelante y animarnos a pegar gritos y a llorar...

Y una vez que nos envuelven en trapos duros que en nada se asemejan a aquel maravilloso líquido que nos permitía flotar en nuestras fantasías, sólo la esperanza de la voz de nuestra madre, de su calor y del sonido de su corazón, nos hace tomar valor para seguir adelante...

Solo por la esperanza superamos la separación de nuestros papás para ir a la escuela, la esperanza de que el dolor que sentimos en nuestras pancitas, pasará pronto y volveremos a verlos, tal y como nos lo prometieron.

Es la esperanza la que nos hace volver a preguntarle a una carajilla si quiere bailar con nosotros, luego de que la primera nos dijo que no podía porque estaba esperando a su amiga... y también la esperanza nos hace volver a estudiar cuando nos sacamos un cero en el exámen de francés...

Nos sigue guiando la esperanza a través de las decepciones que vamos teniendo, de los tropiezos, de los obstáculos, nos jala para que salgamos de los agujeros en que quedamos cuando tenemos pérdidas, y también es la que nos motiva a emprender acciones para alcanzar nuestros sueños, porque siempre esperamos que todo salga bien y nos procure un futuro mejor...

Pero siempre necesitamos esperar algo más, siempre está ahí la esperanza recordándonos que todo podría ser mejor si diéramos un paso más en nuestras vidas, si seguimos viviendo, si nos obligamos a ver hacia adelante.

La esperanza... qué pasaría si no la hubiésemos padecido... que pasaría si aquella vez que me caí de la bicicleta, me destornillé la rodilla y me rajé la cara en dos, no hubiera tenido a la esperanza impulsándome de nuevo a montarme en aquel vehículo monstruoso... quien sabe.

De verdad no lo se, parece que la esperanza se encarga de nublar esas imágenes para que no podamos ver nada más que lo mejor que puede pasar o lo mejor que pudo ser o lo mejor que será.

Espero que la esperanza tenga algo más al final del arco iris, de verdad lo espero.

Matemática energética

30/9/2008

Esta va por mi maestra...
... a quien respeto y admiro
... y a quien espero encontrarme
en una próxima vida,
... cuando no sea tan estúpido.

Claro que el problema de las carencias emocionales que se "pasean" en nuestras relaciones afectivas tiene una forma muy fácil de verlas, y es a través de las relaciones energéticas.

Nuestro cuerpo requiere de un sutil y delicado equilibrio para funcionar. Un equilibrio entre los ácidos y los alcalinos, entre el calor y el frío y entre la actividad y el descanso en su parte física evidente. Pero en la parte no visible, la parte de las energías emocionales, ese equilibrio es aun más frágil. Se requiere contar con las energías necesarias para equilibrar el amor y el miedo en cada una de las facetas de nuestra vida.

Hasta aquí todo va bien, suena sencillo ¿verdad? El verdadero problema es que nuestro analfabetismo emocional nos impide encontrar dentro de nosotros las fuerzas necesarias para crear el equilibrio que buscamos y ahí es donde empieza la debacle.

Desde niños, aprendemos mañas, vicios y maromas autodestructivas para manejar nuestros vacíos energéticos. Cuando buscábamos hasta donde llegaban los límites de nuestras posibilidades de manipulación, nuestros padres, tan analfabetas como nosotros, no sabían como educarnos con firmeza sin hacernos daño, así que una de dos, o sacaban el garrote y lo lamentaban primero nuestras nalgas y luego nuestras futuras relaciones personales, o utilizaban el liberalismo emocional absoluto y nos daban cualquier capricho que se nos ocurriera, con lo que nuestros huecos emocionales siguieron creciendo.

Cuando nos sentimos solos y no sabemos que hacer, y probablemente hasta nos dan ataques de ansiedad (en mayor o menor medida, dependiendo del tamaño del hueco), porque seguramente nos quedaremos solos para siempre, y nunca encontraremos alguien que nos quiera y nos valores y quien sabe cuantas animaladas más, lo que hacemos es cargar negativamente un hueco en nuestra batería emocional, que atrae cual imán a alguien que llene el hueco, así que tarde o temprano encontraremos alguien que tiene el hueco inverso al nuestro, que no sabe como vivir sin abrumar de compañía al otro y nos caerá como anillo al dedo. Que engaño. Lo cierto es que al final seremos dos seres humanos con enormes huecos, haciéndose cada vez más grandes. Y como estamos abusando cual vampiros, de la energía de la otra persona, en algún momento eso encenderá nuestras alertas o las del otro, hasta que la cosa explote y se de la separación, que más que el alejamiento del otro, lo que hace es dejarnos un vacío enorme, más grande que el inicial, que nos urgirá aun más llenar de la forma que sea y al costo que sea y así caeremos en un círculo vicioso inagotable en el que cada vez caeremos más profundamente en la mecánica de las ataduras emocionales.

Estos huecos son aun peores cuando tenemos carencias referentes a relaciones enfermizas, como círculos de violencia, en los que indistintamente asumiremos los roles de agresor o de víctimas, dependiendo del hueco que nos duela en ese momento, y seguiremos haciéndonos daño.

Pero esto no es interminable, al menos no si nosotros queremos ponerle un alto. Claro, como cuando queremos bajar de peso, no hay recetas fáciles. Tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de identificar cuando estamos con un hueco emocional fosforescente que está pidiendo atención y tenemos que trabajar sobre esa necesidad y determinar la mejor forma de resolverla, de satisfacerla con nuestros propios recursos.

Conforme avancemos en este trabajo con nosotros mismos, empezaremos a independizarnos de las ataduras emocionales, de las relaciones enfermizas, de los descalabros emocionales que tanto daño nos hacen, para empezar a unirnos a la libertad y al amor que son la garantía última de armonía en nuestra vida emotiva.

Del amor y otros espejismos

29/9/2008

Esta va por mi amiga adorada Lupita

Cómo somos de insensatos para calificar como amor espejismos que no llegan ni a los pies de tan majestuosa palabra. Tenemos tantas carencias afectivas, que cuando encontramos cualquier relación que las llene, corremos a calificarla como amor, para justificar las atrocidades que soportamos por no reconocer que nuestro problema es otro.

Cuando en el 2001 decidí irme para México, abandoné en Costa Rica todo lo que tenía, mi trabajo, mi familia, mis amigos, todo. Nada material porque ni antes ni ahora poseo nada... siempre he sido un pelado... jijiji pero lo cierto es que no lo dudé dos veces para tirar por la borda partes de mi vida que me había costado muchísimo construir. Después de ese viaje, puedo decir con certeza, que las idioteces que he hecho, las estupideces que he cometido y todo lo que me falta por sufrir como consecuencia de ello, se debe al desamparo en el que me abandoné a mi mismo bajo la excusa del amor.

No puedo decir que México fue un némesis de la maldad, porque gracias a esa visita me hice de unos ángeles hermosos a los que jamás olvidaré y que de verdad hoy significan mucho en mi vida, Lupita, Lore, Claus, Lulu... tanta buena gente que en aquel momento significó para mí, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte. Gracias a ellas estoy vivo y gracias a ellas sobrellevé la tortura que me autimpuse por varios meses hasta que algo en mí despertó y me hizo regresar a Costa Rica. De ellas, que son joyas que siguen brillando en mi vida, siempre he recibido solo lo mejor. Así como me apoyaron cuando me quedé durmiendo en el suelo del apartamento porque me quitaron absolutamente todo lo que tenía, hoy me siguen apoyando a raíz de la enfermedad que tuve, eso lo agradezco profundamente.

Pero lo cierto es que aquella decisión de irme para el Norte fue solo la culminación de un sinfin de idioteces que desde 1998 venía endilgándole al pobre amor.

Como cuesta aceptar que lo que uno creyó que era lo más puro en el mundo, la energía mas hermosa, la relación más importante de nuestra vida, no era sino una negación a la realidad de la cantidad enorme de cosas por hacer hacia nuestro propio interior.

Cuando regresé de México, me costó mucho ponerme a trabajar conmigo mismo, porque aun estaba como en un estado catatónico producido por todo el dolor vivido, pero en cuanto fui capaz de ocuparme de mi, de buscar ayuda psicológica y de analizar lo que estaba haciendo, fue evidente que había mucho trabajo por hacer. Yo nunca aprendí a querer y sobre todo nunca aprendí a dejarme querer. Cuando llegó alguien a hablarme al oído y decirme cosas lindas y de paso a demandar de mi cualquier cantidad de cosas, materiales y emocionales, no desperdicié oportunidad de llenar esas carencias afectivas al costo que fuera... que bajo cae uno y que fácil me regalé a mi mismo frente a las necesidades de alguien más.

Aun hoy me es difícil diferenciar cuando estoy demandando cariño y sobre todo cuando estoy tan desesperado por obtenerlo que no me importa el precio, lo cual aunado a mi desinterés por las cosas materiales, produce un efecto tsunami devastador. Tengo que poner frenos, tengo que buscar muy dentro de mí, dejar de oir al cerebro que clama a gritos que me abandone en la agradable sensación de sentirse querido, aunque no le importa a que precio... es difícil.

Me ha servido mucho tener con qué comparar. Desde que regresé de México, sólo una persona en mi vida ha sido capaz de brindarme amor incondicional, es decir, amor sin pedir nada a cambio: mi sobrina. Esa niña maravillosa me ha querido siempre, sin importar si soy un chichoso, o si estoy gordo, si la llamo o si no lo hago, si estudio o si sigo abandonando la U a cada momento, a ella solo le importa verme para sentirse feliz y eso me derrite. No necesito comprarle nada, su amor no es un objeto de trasiego. Ni siquiera tengo que tirarme al suelo a jugar con ella, porque eso tampoco le interesa. Le alegra mi presencia en su vida como a mi me llena la suya en la mía.

Y es que no podemos dejarnos engañar por espejismos que con luces fosforescentes nos ofrecen la palabra amor en escaparates pero que debajo solo traen ataduras emocionales, relaciones enfermizas, situaciones de peligro personal, no solo emocional sino físico también.

Además aprendí el secreto para identificar al amor verdadero de los espejismos... por este secreto Deepak Chopra y los carajos que escribieron The Secret, seguramente estarían cobrando millones de dólares, pero yo se los doy aquí de gratis, ya he pagado mucho por él y además ya ustedes los saben, estoy seguro, de que solo se los recordaré, pero aquí va:

Para reconocer el amor verdadero, solo debes pensar si lo dejaras, como te sentirías vos y como se sentiría la otra persona. Si lo que sientes es dolor, o alguna otra sensación que te moleste, no es amor verdadero lo que sientes.

Y no es el amor signifique que a uno no le importe la gente, nada de eso, sencillamente cuando vos amás a alguien en forma verdadera, disfrutás de la relación por lo que es, en cada momento, sin sentir que la otra persona te pertenece, sino sintiéndola como alguien muy especial que comparte su vida con vos, que te hace sentir muy bien su compañía y que agradeces a la vida por tan maravillosa oportunidad, pero sabiendo que la otra persona es un individuo con necesidades y expectativas de la vida diferentes a las tuyas y si en algún momento eso lo aleja de vos, no sentís dolor, porque todo el tiempo que estuvo a tu lado, lo disfrutaste al máximo. Esa libertad que le das al otro te hace libre a vos mismo, porque también tenés la libertad de tomar tus decisiones sin pensar en los cataclismos emocionales que vas a causar a otra persona. El amor es, en resumen, sinónimo de libertad, si el amor tiene ataduras, no lo es más.

¿Algo para pensar verdad?

La inconsecuencia de ser consecuentes

28/9/2008

Que difícil nos es ser consecuentes entre nuestros pensamientos y nuestros actos, entre nuestros actos y otros actos nuestros. Es como si una línea invisible nos marcara una división insalvable que nos impide conciliar ambas partes de la ecuación.

Talvez la inconsistencia por excelencia es el matrimonio. El día de la boda juramos ante Dios y ante los prsentes amar al cónyugue para toda la vida, sin que nada, tan solo la muerte, separe ese vínculo, pero desde antes ya tenemos claro cual es el mejor abogado para divorcios, o hemos calculado cual sería la pérdida patrimonial que tendríamos si nos separamos y en realidad no le sumamos compromiso a ese vínculo, solo estamos ahí por diversos motores externos que en realidad no eran desde un inicio lo que nos debió motivar a hacer esas promesas.

Si tenemos un buen trabajo, juramos que es el trabajo de nuestras vidas, a todos les decimos la entrega con la que nos enfretamos a las labores diarias, porque nos llena lo que hacemos, pero cuando revisamos en el fondo que es lo que hacemos, sabemos dentro de nosotros mismos que no estamos dando todo lo que podríamos, porque sabemos que nadie podría pagar tanto esfuerzo y nadie reconocería que soy el non plus ultra de la oficina y como no voy a tener fama ni dinero de por medio, pues es mejor dejar el asunto por la paz y seguir pretendiendo que soy feliz ahí, haciendo mediocremente lo que podría hacer de otra forma.

Nos fascina decirle a la gente cuanto la queremos, lo importentes que son en nuestras vidas, todo lo difícil que sería vivir sin ellos, pero ante cualquier estupidez, por mínima que sea que haga la otra persona, estamos más que dispuestos a dejarlos en el congelador, como si fuera una novela que ya me aburrió y mejor la dejo de ver unos meses hasta que se ponga más interesante.

Y con los hijos, ni se diga, queremos que hagan todo lo que nosotros no hacemos. Esto es especialmente preocupante con la religión. A pesar de que nosotros mismos no estamos convencidos de las obligaciones religiosas y probablemente ni siquiera practicamos los preceptos religiosos que se nos demandan, mandamos a la criaturita a que reciba tres años de catecismo donde se les dice a los niños que deben ir a misa porque en la misa se alimenta el alma... y mis papás no van a misa nunca, solo cuando los obligan o cuando hay un evento matrimonial o defuncional... como se baja eso en la mente de un niño que aun no entendía lo que era la hipocresía, y digo entendía, porque después de la primera comunión si algo aprendieron es a ser inconsecuentes, es como si les hubieramos pagado una maestría en ello.

Es difícil ser consecuentes. Tal vez sea inconsecuente pensar que la consecuencia sea algo posible para los seres humanos, tal vez es una cualidad que nos está negada... talvez.

Esa dama poderosa

27/9/2008

Cuando estuve en México hace algunos años, pasé probablemente los peores momentos de mi vida hasta ahora. Incluso aun después del cáncer y de la amputación de mi pierna derecha, sigo creyendo que aquello fue mucho peor.

Talvez fue porque el sufrimiento y los dolores de origen emocional son tan potentes cuando no tienen control, son tan profundos y tan dañinos que son mucho más peligrosos que los dolores físicos. Mientras que para el dolor de mi pierna me recetaban algún analgésico o si era muy grave un poco de morfina y con eso se solucionaba el asunto, cuando en aquellos días recibí una carta que me agredía profundamente, sentía un dolor tan agudo como si me hubiesen clavado un cuchillo en las entrañas y no había nada que aliviara ese dolor.

En aquellos días tuve varias ocasiones en las que pensé seriamente en quitarme la vida. Ese día de la carta fue uno de ellos y de verdad estuve a punto de hacerlo... algo me lo impidió. Un amigo con el que compartía apartamento me decía que la autora de la carta era una carticida (haciendo un juego de palabras por homicida con cartas), porque desde que él me vio salir aquella noche, me vio en la cara que no tenía intenciones de regresar.

Los dolores emocionales son espantosos.

En estos días han regresado a mi los desórdenes emocionales. De alguna forma toda esta situación de mi amputación y de todos los problemas que esto ha generado a mi familia, me ponen a pensar seriamente en mi situación personal y la verdad es que eso no me ayuda mucho al ánimo.

Yo de verdad trato de mantener mi ánimo en alto, de hacerme el valiente, pero en días como hoy en que he tenido algunas situaciones difíciles, pues no puedo menos que dejar de notar como esa dama poderosa me sopla el oído y se me estremece todo el cuerpo. Yo la recuerdo, yo se lo intensa que es la sensación de tenerla cerca, jalándolo a uno del ombligo... y la verdad no me hace nada de gracia que me ronde otra vez.

Hace unas semanas, cuando me iban a operar, yo de verdad sentí que moriría, hasta me despedí de este foro, pero incluso esa sensación no era nada con esos susurros que siento ahora... por eso me vine a escribir, para exorcisar a la pálida sílfide que me ha dedicado sus encantos... escribir me permite respirar y alejar fantasmas, no en vano cuando abrí este foro advertía que era un instrumento catártico para mis propios monstruos.

A la dama poderosa... hoy no es mi día.

Bendita agua


9/9/2008

Durante los últimos meses, sobre todo a raíz de la crisis del acueducto de Sardinal, se ha traído para arriba y para abajo el tema del agua y de su importancia para el país.

Ya con el referendum para el TLC, el oceanógrafo Guillermo Quirós nos advirtió del enorme agujero que existe en nuestra Constitución Política con respecto a nuestro mar territorial y zonas marítimas de uso exclusivo frente a las probables demandas que puedan venir a futuro.

Y dejémonos de cosas, cuando los gobiernos como el de Estados Unidos se convencen de que necesitan algo, solo van y lo toman, no les importa quien fuera su anterior dueño, o el daño que puedan causar a otros, su única preocupación son ellos mismos. Algunos países tienen la oportunidad de que se les permita entregar sus riquezas por las buenas, otros sencillamente caen bajo el peso de la Seguridad Nacional y no les queda más remedio que juntar luego los pedazos.

Las afirmaciones de Condolezza Rice en Libia casi de pellisquín de nalga con Muhamar Kaddafi, de que Estados Unidos no tiene enemigos pemanentes, cuando hace unos años, su gobierno envió varios aviones de guerra a bombardear el mismo palacio en el que ella se encontraba, con el fin de matarlo, asesinando en esa ocasión a uno de sus hijos, sencillamente te hielan la sangre. No es que sea una sorpresa. Irak fue amigo de los gringos cuando su pleito era con Irán, Afganistán lo era cuando su pleito era con la Unión Soviética, el problema es en qué momento pasaremos a la lista de países endemoniados que atentan contra la seguridad del imperio americano.

En algún momento en que las presas que buscaban las milicias del norte eran el petroleo y los recursos minerales, sentí algo de seguridad, creí que nuestro país, tan pequeño y tan poco dotado de recursos de ese tipo, no sería nunca apetecible para el gran tiburón de las rayas y las estrellas, pero actualmente, y con la inminente crisis del agua en el mundo, ya no estoy tan tranquilo.

Lo peor es que no se que es peor, si aceptar que gobernantes como Arias, libres de remordimientos y ansiosos de perseguir montañas de dinero, entreguen de buena gana nuestros tesoros a intereses foráneos, como ya de alguna forma lo hacen, o que ejércitos extranjeros mancillen nuestras tierras y lastimen a nuestros hermanos para llevárselo por la fuerza, porque en las condiciones en que el mundo de hoy está organizado, pareciera que no hay otra opción.

Recuerdo hace muchos años cuando la televisión nos mostraba a un joven que protestaba en la plaza de Tiananmen en Pekín, parándose frente a un tanque de guerra, que al final tuvo la compasión de no aplastarlo sino que se detuvo. Lo recuerdo porque me permite comparar con los actuales depredadores imperiales. Ellos no tienen misericordia, no la conocen, si hubiese sido uno de sus tanques, aquel joven estaría literalmente untado sobre el pavimento de la plaza.

Ojalá y logremos de alguna forma generar un cambio de conciencia en el mundo para poner un alto a esta solapada complacencia de los países poderosos hacia las acciones imperialistas de algunas potencias mundiales. Debemos gritar ya que se detenga esta depredación y que se respete la naturaleza humana. Estamos en el siglo XXI, no es posible que sigamos como en las épocas de Roma o de otros tantos imperios que imponían su voluntad, por la razón o por la fuerza como tristemente recuerda el escudo chileno.

Ojalá y mañana amanezca nuevamente apreciando y disfrutando de las maravillas que mi país me brinda, sin tener que llorar como las perdimos por corrupción, por desidia o por la opresión de extraños.

Ay Dios


8/9/2008

Si uno cree en un dios que está compuesto por tres personalidades distintas y que en un período de dos mil años tuvo un cambio absoluto de personalidad y en lugar de gustarle las matazones y las películas de Charles Heston, se hizo amoroso y fan de Mel Gibson, o si tu dios resulta que es el fruto del desagravio que los favores de eso otro dios le hicieron a uno de los hijos de tu profeta en lugar del hijo del que vos desciendes, o si en lugar de eso, tu dios es solo un estado mental que te pide el desprendimiento de todo lo material para favorecer un desbalance absoluto en tu vida diaria hacia lo espiritual, o si tu dios es un hijo hippie del fan de Gibson, al que de pronto le dio por prohibir el consumo de café para molestar a los tercermundistas, o en fin, sea cual sea tu dios, no importa, estamos en problemas.

Bueno, talvez no estemos en problemas sino que podríamos estarlo.

Los problemas vienen cuando depositamos la movilidad de nuestros proyectos, sueños y metas, en ese dios particular, cualquiera que sea. Cuando sencillamente no hacemos nada porque si hubiera que hacer algo dios lo haría, o si algo malo pasa fue porque dios así lo quiso, eso es ya un problema.

Cuando no somos capaces de reconocer que los únicos responsables de nuestras vidas y de cualquier cosa que en ellas pasa somos nostros mismos, estamos en problemas.

Cuando seguimos actuando irresponsablemente con nuestro planeta, porque a fin de cuentas si dios ya nos dio un planeta, pues ya verá como hace para darnos otro si fuera necesario que nos mudemos de este, estamos en problemas.

Si no tomamos acciones para mejorar el entorno en que vivimos, para combatir la corrupción, para atacar las causas de la inseguridad ciudadan, porque dios sabrá la razón para que vivamos así, estamos en problemas.

Estamos en problemas cuando la vida se nos hace tan inmanejable e inexplicable como para reer que solo un ser sobrenatural es capaz de interpretarla y hacer algo por construir un mundo mejor.

Estamos en problemas por irresponsables y por insensatos.

Pero estamos aun a tiempo de tomar decisiones correctas y hacernos de las riendas de nuestras propias vidas. Lo que pasa en cada momento que vivimos es nuestra responsabilidad y de nadie más, sea esa otra persona humana, divina o de otro origen, solo nosotros somos responsables y por ende solo nosotros podemos hacer algo para que las cosas cambien.

Dios quiera que cambiemos. Amen.